lunes, 12 de agosto de 2013

Libro Exel

ESTUDIANTE INGLES
Manuel Arcadio Gomez Zuela 34
Eylin Fernanda Melo Torres 37
Alejandro Martinez Suarez 38
Andrea Camila Otálora Velandia 32
Miguel Angel Gutierrez Lopez 39
Heidi Valentina Torres 45
Juan Felipe Garzón Dueñas 19
Juan Pablo Lopez Cepeda 34
 Cristian Felipe Melo Maldonado 38
Camilo Ospina Castillo 40
Erika Sofia Angarita Acero 39
David Santiago Castelblanco 31
Miguel angel Martínez  15
Juan Pablo Maldonado Torres 16
Karoll Neira 43
Michael Estiven Melo 47
Jesmith Osorio  38
Camilo Otálora Velandia 49
Nicolás Suarez Montenegro 34
Claiden Sofia Gonzalez Muñoz 41
Laura Daniela Sanchez Martínez 36
Dana Valeria Mendez García 39
Felipe Farfán 42
Santiago Duarte 38
David Santiago Sierra 33
Jesus David Mendoza Toledo 35
Lorena Avila Duarte 31
Luisa Fernanda  Sanchez Peña 32
Oscar Daniel  Fonseca 45
Mariana Buendía Diaz 38

sábado, 3 de agosto de 2013

Educación Sexual

La tasa de natalidad en Colombia aumenta con el paso de los años, sin embargo cabe preguntarse ¿A qué se debe este problema? ¿Será la falta de educación lo que agudiza esta situación? ¿0 será que la influencia religiosa que concibe el sexo como pecado y que nos dice que no debemos pensar en eso antes del matrimonio, esta incitando a los jóvenes a hacerlo? O puede que el problema sea una mezcla de consecuencias de todos los factores que anteriormente mencione, porque no podemos dejar de lado el hecho  que los embarazos no deseados en su mayoría se dan en adolescentes de estrato socioeconómico bajo, que no terminaron su bachillerato, etc.

El hecho de no poder elegir nuestra familia, de no elegir el ser ricos o pobres, de no poder elegir acceder a una buena educación, el solo hecho de no poder controlar situaciones que determinan nuestra forma de vivir y convivir influyen en el posterior ejercicio de nuestra sexualidad, por ejemplo, si un adolescente el único ejemplo de sexualidad que tiene son sus padres que con 40 años de edad van por el décimo hijo, no se puede esperar que este joven no siga el mismo ejemplo. Pero si este mismo joven pudo acceder a una buena educación sexual es probable que ejerza su sexualidad con mayor responsabilidad.
Por esto creo firmemente que más que la cultura, la religión, el estatus económico, el problema radica en la educación sexual que se les brinda a nuestros jóvenes y que hoy en día se ven las consecuencias de las falencias que existen en esta.

La educación sexual desde tiempos atrás y actualmente se ha conceptualizado de forma represiva donde solo hay una manera “adecuada” de vivir la sexualidad: en pareja heterosexual monogámica con fines reproductivos hacia la conformación de una familia, o genitalista que es “tener cuerpo y genitales” y la sexualidad es todo lo que se haga con ellos. 
No es solo la definición tan pobre y errada de sexualidad que se le trata de enseñar a los jóvenes, sino el enfoque que se utiliza para enseñar lo que empeora el problema, es un enfoque de enseñanza tradicional, que en palabras coloquiales quiere decir: el docente “dueño de la verdad” deposita conocimiento en el cerebro de las masas ignorantes, donde no hay participación y por ende no hay aprendizaje significativo solo hay verdades absolutas para todo el mundo y son las que cree el educador, pero me pregunto ¿esta forma de enseñar responde a las necesidades de conocimiento respecto a este tema en  los jóvenes?,obviamente no, pues socializar la sexualidad en un modelo genitalista y represivo tiende a desorientar a los jóvenes en el manejo de su sexualidad y esto influye en la aparición de problemas como las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el aumento desproporcionado de embarazos en adolescentes, por otra parte los docentes encargados de educar a los jóvenes respecto a la sexualidad, en su adolescencia tuvieron una educación sexual estricta, vertical y con gran influencia religiosa. A los educadores les enseñaron una concepción genital de la sexualidad, que ratifica la relación sexo-pecado, generándose actitudes que impiden una buena relación con el cuerpo, propiciando comportamientos diferentes para hombres y mujeres y produciendo intolerancia frente a orientaciones sexuales como el homosexualismo y el bisexualismo.
Aunque los jóvenes conocen de sexualidad mediante medios que nos son los más adecuados como los medios de comunicación, los amigos, etc., esperan que personas conocedoras del tema les digan lo que deben hacer con su sexualidad, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. El problema está en que los adultos a los que tienen acceso no comprenden a cabalidad su papel de educadores sexuales y a la vez se ven a sí mismos como desprovistos de elementos para brindar esta educación.

Entonces, ¿Cómo podemos conseguir que los  jóvenes y las jóvenes accedan a una buena Información Sexual o, por lo menos, tengan cierto sentido crítico y capacidad de elección? Pues, evidentemente, con una BUENA EDUCACIÓN SEXUAL.
Y por una buena educación sexual me refiero a una enseñanza liberadora que parta de la realidad de los jóvenes y responda a sus necesidades, donde exista un dialogo donde tanto el educador como el educando conocen y desconocen, saben e ignoran y por lo tanto dan y reciben en perfecta reciprocidad, en donde la educación sexual sea un proceso de auto – construcción del conocimiento que enfatiza mas en el discernimiento que en el hecho de que los jóvenes conozcan verdades absolutas aplicables para todo el mundo.
Debe ser una educación encaminada a educar en la diversidad, puesto que irá dirigida a hombres y mujeres, homosexuales o heterosexuales, y sus maneras a la hora de expresarse sexualmente. No debe estancarse en la prevención de embarazos, o ETS, sino que vaya más allá, previniendo también el sexismo, la violencia en cualquiera de sus expresiones. Una Educación Sexual tiene que educar para la convivencia, ayudar a las y los jóvenes a entenderse a sí mismos, por un lado, y a entenderse entre todos.

Llevar a cabo una Educación Sexual completa. Que le de a los jóvenes la posibilidad de hacer frente a cualquier problemática de carácter sexual que deseen consultar y enseñarles a diferenciar sexualidad, de sexo y de genitalidad. Enseñarles a relacionar sexualidad con afectividad y con responsabilidad. Además de, implicar al profesorado y las familias en todo este proceso educativo, del que deben formar parte y para el que también debe ofrecerse formación adecuada y permanente, pues en la Educación Sexual entran en juego actitudes y valores tan arraigados en las personas, que si no se ha recibido la adecuada formación, te puedes llevar por delante muchas cosas que son importantes para las personas a las que estás educando.

En conclusión, una buena Educación Sexual evitaría que los embarazos no deseados, las Enfermedades de Transmisión Sexual sigan siendo problemas tan comunes. Mientras la educación sexual sea de calidad y enseñada por personas capaces y formadas adecuadamente, la realidad en nuestro país cambiara, crearemos una Colombia mas tolerante, mas respetuosa y mas dichosa.